Matriarcado y patriarcado

  • AUTOR: Gontran Patrick Dutoya

Matriarcado y patriarcado

Es un debate recurrente en la actualidad. Grupos progresistas y feministas hacen hincapié en que nuestra sociedad esta regida por el patriarcado, es decir, por el poder de los hombres y el control que ejercen sobre la sociedad. Es una realidad; y más en un país como el nuestro. Pero para entender dónde esta el problema, primero debemos entender de dónde venimos, no?

La Era de Gaia

gaia1Lo primero que sentimos al nacer es el calor de nuestra madre. Es de donde procedemos todos y cada uno de nosotros;  lo tenemos marcado en el ADN y compartimos este sentimiento junto a muchos animales. No es de extrañar que en la prehistoria la figura materna jugó un papel fundamental en el desarrollo de las primeras comunidades humanas. En el neolítico y en el período de la prehistoria más reciente, encontramos una gran cantidad de figuras femeninas maternas: símbolos de vida y fertilidad. Fue la era de Gaia, un momento en la que nuestra especie empezó a seguir el camino de la prosperidad gracias al control de lo que la tierra le ofrecía: alimentos, agua y materia prima para realizar objetos de todo tipo. A través de pueblos y culturas arcaicas de la actualidad o del pasado, descritas por historiadores, exploradores y científicos, podemos apreciar el vital papel que se le otorga a la mujer en la sociedad, y especialmente a la figura de la madre. En la cultura arcaica, muy unida a la naturaleza, el poder de engendrar la vida estaba muy por encima de la fuerza física que quizás pudieran ejercer los hombres. Como especie, el ser humano tiene marcada la “misión” de reproducirse, cosa que seria del todo imposible sin el labor de una madre (que además de traer a la vida seres humanos) los cuida, los guía y los alimenta en sus primeros años de existencia. ¿Entonces, podemos consideras este modelo de organización social como una supremacía de género? No lo creo. 

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Figura prehistórica materna que representa la fertilidad y la regeneración.

Los humanos rápidamente han asociado la figura de la madre con todo lo que les rodeaba, con el suelo que pisaban, del que parecía salir el agua y todo aquello que crecía y que les servía de alimento. El concepto de madre Tierra fue sin duda el pilar básico de adoración de las primeras proto-civilizaciones de todo el planeta. Pero en algún momento todo cambió…


La Era de Urano

Cuando la agricultura empezó a desarrollarse, apareció una nueva figura de poder masculino entorno al Sol y el cielo; (llamados de múltiples formas según el contexto cultural del Planeta). Entender los ciclos estacionales a través del Sol y las estrellas así como el papel que desarrollaban las lluvias se convirtió en una prioridad para garantizar buenas cosechas y prosperidad. Como representantes “legítimos” de la voluntad divina y poseedores del conocimiento celestial, aparecieron las figuras de los sacerdotes; aquellos que conocían y estudiaban las primeras cuestiones primordiales de la humanidad para dar una respuesta al pueblo acerca de sus necesidades más vitales.

 

La Tierra, propiedad privada

La disputa territorial siempre ha existido. Sin ir más lejos, los propios animales (sin uso de razón) tienen conflictos internos cuando ven amenazado su territorio por otro animal distinto o de la misma especie. A todo ello, en la naturaleza (como en la prehistoria) estos conflictos están regidos por límites de origen natural. Un río podía dividir dos clanes marcando el territorio de caza y desarrollo de cada una; consistía en una cuestión de respeto mutuo y de espacio vital para evitar precisamente conflictos mas que una limitación posesiva. Con el desarrollo de la agricultura (y toda la infraestructura y tecnología que implicó) empezaron a surgir figuras que pretendían poseer la tierra más allá del simple uso de la misma. Los primeros gobernantes aparecieron al final de la prehistoria, y fueron los que controlaban el sistema agrícola, aportando prosperidad y crecimiento a la población con su avanzado conocimiento del clima regional. Con el tiempo, para justificar su poder, se asociaron a sí mismos con representantes legítimos del Sol y las estrellas. Así pues, empezaron a autodenominarse hijos del Sol; y gracias a ellos y a su padre, el Astro Rey, ofrecía tanto buenas predicciones climáticas como tierra fértil para fomentar el crecimiento de los alimentos. Este es el origen de las religiones solares (no confundir con religiones animistas) creadas por el poder político para controlar a la población mediante “la posesión de bienes intercambiables”.

Anu, el dios padre de los sumerios. Dios de dioses y señor del universo celestial.
Anu, el dios padre de los sumerios. Dios de dioses y señor del universo celestial.

A pesar de una progresiva pérdida de libertad individual a favor de la élite regente, los gobernantes y sacerdotes de aquel entonces aportaron riqueza y prosperidad; lo que a su vez generó el avance de la civilización hacia la escritura, las artes, la arquitectura y el orden social. Con todo lo bueno y lo malo que esto conlleva.


El débil equilibrio antiguo

En la antigüedad, a pesar del papel predominante que estaba adquiriendo la figura paterna, podíamos encontrar numerosas divinidades maternas y femeninas de igual importancia que sus homólogos masculinos. Encontramos a Isis, la madre; a Bastet y a Maat en Egipto; a Afrodita, Artemis, Hera y Atenea en Grecia; a Ninhursag, Nanna e Ishtar en Sumeria y Babilonia; a Frigg, Freya, y Eir en Escandinavia…

Fue entonces (en una franja de tiempo entre el 3.000 y 10.000 a.C aprox) cuando el lento declive del matriarcado viró definitivamente hacia el patriarcado. Por algún motivo (Muy posiblemente relacionado con las guerras y la fuerza militar) los hombres poderosos empezaron a acumular muchísmo más poder. El temperamento más agresivo de los reyes respecto al de las reinas, por lo general, hizo que aquellos reinos dirigidos por hombres se decantaba mucho más fácilmente por la guerra, la conquista y la sumisión de otros pueblos. ¿Cuantos pueblos antiguos, regidos por un matriarcado fueron destruidos brutalmente? Si analizamos los escritos y los mitos que han llegado hasta nosotros, sin duda observamos que el belicismo, está generalmente ligado a un o varios dioses masculinos. Es el caso del mito babilónico relatado en el Enumaelish, en el que Madruk nieto de Anu derrota a Tiamat, una diosa madre caótica y primordial. Quizás estos mitos nos dan a entender que nuestros antepasados masculinos cortaron el cordón umbilical que les unía a la madre Tierra. Ya no reponían ante Ella si no ante el Astro Rey.

El patriarcado, finalmente vencedor

La caída del matriarcado culminó con la omnipotencia del dios padre que encontramos en las religiones semíticas como el Islam, el Judaísmo y el Cristianismo. Salvo la figura femeninas más o menos recientes como la Virgen María, hemos estado viviendo en una cultura y una civilización basada exclusivamente en el poder patriarcal, el cual el hombre ha tenido el control de casi la totalidad de las tomas de decisiones de gobernabilidad.

Los conceptos como la ambición, la fuerza marcial, la autoridad y la expansión, han conducido a nuestra civilización al borde del colapso, cortando por completo nuestra relación con la madre Tierra. Invertimos millones de dólares o euros (como se prefiera) enviando constantemente satélites y sondas para conocer el espacio exterior, y aún así no somos capaces de detectar como se muere poco a poco la madre de todos nosotros y de todas las especies de animales. Quizás llegamos a un punto que tendremos que hacer un balance social y político a este conflicto de poder de género actualmente desequilibrado. TODO lo que tenemos se lo debemos a ELLA, con lo que, como sociedad deberíamos ser mucho más contundentes al conceder el papel que se merecen las mujeres en relación a la historia y el cuidado de nuestro querido planeta. Actitudes maternas como el cariño, el respeto de la vida, la bondad, el afecto y la paz, han permitido a un sinfín de culturas vivir en un equilibrio perfecto con la naturaleza y avanzar hacia un modelo de cohesión social que nos parecería (a ojos de hoy) imposible de conseguir. Imposible?

Ojalá que como especie aprendamos a recuperar el equilibrio entre Tierra y Sol, padre y madre, y mujer y hombre. Dejemos de una vez por todas de competir entre hombres por el éxito material, y sentémonos a escuchar lo que tienen que decir aquellas que engendran la vida; aquellas figuras de las que todos venimos y sin las que ni yo estaría aquí escribiendo, ni tu leyendo. Cuando respetemos de nuevo la madre Tierra y la mujer como es debido, podremos encontrar el equilibrio y evitar el fin de una especie, y de todas las que llevaríamos a la tumba junto a nosotros.

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