Couto Mixto, un Estado independiente en Galicia durante 700 años

Couto Mixto, un Estado independiente en Galicia durante 700 años

 

“Al sur de la provincia de Ourense sobrevivió durante siete siglos un estado democrático que España y Portugal se acabaron repartiendo”

 

Durante 700 años, al sur de la provincia de Ourense, existió una pequeña república democrática independiente de las Coronas Española y Portuguesa, con su propia organización política y privilegios especiales: no aportaba soldados, estaba exenta de impuestos, tenían libertad de comercio y de cultivos… Además, sus habitantes podían elegir la nacionalidad que más les conviniese, española, portuguesa o del Couto.

En aquel territorio de 26,7 kilómetros cuadrados, reconocido por España y Portugal, no gobernaban reyes ni señores feudales, sino que era regido por los vecinos. Hasta que, en 1864, el Tratado de Lindes de Lisboa marcó el fin de este microestado y de los derechos que ostentaban sus habitantes, pasando a formar parte de España. Esta es la historia del Couto Mixto, posiblemente uno de los primeros estados democráticos de la historia Europa.

El origen del Couto Mixto no está del todo claro, aunque todo apunta a que proviene, oficialmente, del Tratado de Zamora, en 1143, cuando Alfonso I de Portugal y Alfonso VII de León llegaron a un acuerdo que dio lugar al nacimiento del Reino de Portugal. Algo más nació con esa firma, un pequeño territorio fuera de la ley, demasiado pequeño como para preocuparse por él, pero lo suficientemente grande como para que pudiera organizarse como estado independiente: el Couto Mixto.

 

Firma del Tratado de Zamora

 

Su forma de gobierno se basaba en la República Federal y estaba compuesta por tres poblaciones: Santiago de Rubiás, capital y centro de administración política, Rubiás dos Mixtos y Meaus. Cada pueblo estaba representado por una persona, al que llamaban “home de acordo”, que era elegido entre todos los vecinos. Estos tres homes de acordo”, a su vez, elegían cada tres años al “Xuíz”, representante ejecutivo y judicial del estado.

El Couto poco a poco fue adquiriendo sus sorprendentes privilegios: los vecinos no tenían obligación alguna de adquirir nacionalidad portuguesa o española, pudiendo ser, simplemente, ciudadanos del Couto. No pagaban impuestos, no podían ser arrestados ni dentro del Couto ni en una legua a la redonda, no tenían obligación de aportar soldados a España o Portugal y gozaban de un autogobierno absoluto.

Además, existía una ruta entre Couto Mixto y la localidad portuguesa de Tourem, que era conocida como “Camiño Privilegiado”. Esta vía, de unos 6 kilómetros de longitud, estaba exenta de control policial, militar o fiscal por parte de España y Portugal. No se podía apresar a nadie que usara esta vía (siempre que no fuera por delito de homicidio) lo que convirtió a este sendero en un refugio y asilo habitual para el contrabando y los perseguidos por la justicia.

 

Couto Mixto

 

La historia y la documentación de la concesión de todos estos privilegios se encontraban depositados en el “Arca de las Tres Llaves”, que sólo podían abrir los “homes de acordo”. Este cofre era de vital importancia, pues en él se reunía toda la documentación histórica del Couto pero, en 1809, las tropas napoleónicas en su huida de los ingleses quemaron el Arca y todo lo que en su interior contenía.

Así transcurrió la vida en este pequeño reducto independiente durante más de 700 años hasta que, el 29 de septiembre 1864, España y Portugal firmaban el Tratado de Lisboa, en el que se fijaban las fronteras definitivas de ambos países. El Couto Mixto pasaba a ser de titularidad española y perdía su soberanía y sus privilegios.

De haber existido una fuente de riqueza (o de poder) de gran envergadura dentro de sus fronteras, quizá la historia del Couto hubiera sido distinta, llegando a alcanzar el estatus de nación soberana. A pesar de que tenía reconocido el “Derecho de Asilo”, facultad que solo corresponde a países soberanos, nunca llegó a consolidarse como nación ni llegó a alcanzar la madurez necesaria para defender su estatus frente a España o Portugal.

En la actualidad, cada mes de julio, los vecinos de Santiago, Rubiás y Meaus se reúnen en la antigua capital del Couto Mixto para rendir homenaje al último “Xuíz” de su historia, Delfín Modesto Brandán, y nombran a tres “homes de acordo” para que guarden los documentos de la celebración dentro del Arca.

 

Placa homenaje al Couto Mixto

 

En la actualidad, cada mes de julio, los vecinos de Santiago, Rubiás y Meaus se reúnen en la antigua capital del Couto Mixto para rendir homenaje al último “Xuíz” de su historia, Delfín Modesto Brandán, y nombran a tres “homes de acordo” para que guarden los documentos de la celebración dentro del Arca.

 

Estatua del último Xuíz, Delfín Modesto

 

En el año 2007 el Parlamento Español reconocía la singularidad del Couto Mixto como enclave cultural e histórico y en 2018 el Senado pidió impulsar el Couto Mixto como patrimonio inmaterial de la Unesco.

Así fue como durante más de 700 años un pequeño reducto gallego al sur de Ourense fue uno de los primeros estados democráticos de la historia de Europa, aunque nunca fue reconocido como tal.

 

 

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